Los mercados de Murcia se llenan a pesar de los altos precios
A pesar del aumento de precios, los mercados murcianos están llenos durante las compras navideñas.
Ambiente festivo en el Mercado de Abastos
Ayer, en la víspera de Nochebuena, el Mercado de Abastos de Verónicas en Murcia estaba repleto. «¡Felices fiestas! ¿Qué más desea, caballero?», resonaba entre el bullicio de quienes apresuraban sus compras para las celebraciones navideñas. Las pescaderías y carnicerías eran los lugares más concurridos, con clientes esperando su turno con número en mano. Hilario y Tere, un matrimonio que aguardaba pacientemente en su pescadería habitual, comentaban: «Siempre compramos un poco de carne o pescado; este año hemos optado por centollo, dependiendo del precio». A pesar del aumento en los costos, afirmaron que compran más debido a que están jubilados y pueden permitirse gastar con sus dos pensiones.
«¡La ventresca es la favorita de los murcianos!», exclamó una pescadera mientras decenas de clientes se agolpaban para adquirir filetes o gambas. El plato principal estas fiestas varía entre carne y pescado. Muchos, como Jesús Ignacio, prefieren la carne: «Vamos a cenar lechazo». Matilde y María del Mar, madre e hija, también esperaban en la carnicería con un carro lleno. Explicaron que suelen alternar entre ambos tipos de comida: «Mañana cenamos cochinillo. Antes comprábamos más pescado desde Galicia, pero ahora ya no lo hacemos porque es muy caro».
Precios elevados afectan las decisiones
Los mostradores estaban llenos de mariscos a precios exorbitantes: percebes a 170 euros el kilo; cigalas a 120 euros; langostinos a 60 euros. Algunos precios resultan desalentadores para los compradores. Sandra decidió no comprar gambas este año porque están «por las nubes». Sin embargo, muchos clientes sostienen que mantienen sus tradiciones culinarias pese al aumento de precios. Marian y Carlos comentaron: «Comemos lo mismo; creo que todos nos estiramos un poco en estas fechas».
Pocas personas jóvenes se veían en Verónicas sin la compañía de madres o abuelas para realizar las compras navideñas. Sandra mencionó que antes su madre organizaba todo: «Ahora que está enferma me toca hacerlo a mí». Matilde también compartió que ella es quien se encarga de comprar y cocinar: «Aunque todos colaboran porque somos muchos». Un hombre en la carnicería comentó que su esposa se encarga del asunto familiarmente. Por otro lado, Jesús Ignacio afirmó ser él quien organiza y compra la cena.
Estas festividades también son momentos para recordar a aquellos seres queridos ausentes en las mesas navideñas. Julia recordó con nostalgia mientras le atendían en la pescadería: «Antes lo hacía mi madre y ahora yo tengo esa responsabilidad», dijo con lágrimas en los ojos.
