Fallece Irene de Grecia, hermana de la reina Sofía

La Princesa Irene de Grecia ha fallecido a los 83 años dejando un legado significativo.

Foto del avatar Rafael Gutierrez · enero 15, 2026 · Actualizado: enero 26, 2026 · 3 min de lectura

La triste noticia del fallecimiento

Este jueves 15 de enero, la Casa Real ha comunicado el fallecimiento de la Princesa Irene de Grecia a los 83 años. En un mensaje oficial, se expresa: «Sus Majestades los Reyes y Su Majestad la Reina Sofía lamentan comunicar el fallecimiento de Su Alteza Real la Princesa Irene de Grecia a las 11.40 de hoy en el Palacio de la Zarzuela de Madrid».

Las preocupaciones comenzaron el pasado martes cuando la Reina Emérita decidió cancelar su agenda oficial para estar junto a su hermana, cuya salud había empeorado considerablemente. Desde su círculo cercano se mencionó que Irene había estado sufriendo una lenta pero constante deterioración y que la madre del Rey Felipe deseaba permanecer a su lado en estos momentos finales. Para la Reina Sofía, Irene no solo era una hermana, sino también una confidente y un pilar emocional.

Nacida en Ciudad del Cabo en 1942 durante la Segunda Guerra Mundial, Irene vivió una vida llena de adaptaciones debido al exilio. Hija menor del Rey Pablo y la Reina Federica, pasó su infancia en el Palacio de Tatoi en una Grecia que eventualmente se convertiría en república, lo que obligó a su familia a exiliarse nuevamente en dos ocasiones: 1967 y 1973.

Irene destacó por sus talentos musicales y arqueológicos. Junto a su hermana Sofía, realizó importantes descubrimientos arqueológicos y coescribió dos libros sobre cerámica. Además, estudió piano con Gina Bachauer y ofreció conciertos benéficos tanto en Europa como en Estados Unidos.

Tras el fallecimiento de su padre en 1964, su hermano Constantino asumió el trono griego con solo 23 años; sin embargo, fue depuesto poco después. En 1969, tras mudarse a India con su madre, comenzó un viaje espiritual que influyó profundamente en ella. Allí estudió Filosofía y religiones comparadas mientras adoptaba un estilo de vida vegetariano.

A partir del fallecimiento de su madre en 1981, Irene se estableció permanentemente en Madrid junto a Sofía. Aunque nunca contrajo matrimonio ni tuvo hijos, dedicó gran parte de su vida al servicio humanitario mediante la Fundación Mundo en Armonía. Esta organización ayudó a establecer escuelas y proporcionó asistencia alimentaria y médica alrededor del mundo hasta que ella se retiró debido al deterioro progresivo de su salud.

Su lema era ofrecer «un poco de alivio» donde había sufrimiento; esta filosofía guiaba sus acciones hacia los demás. La capilla ardiente será instalada próximamente en el Palacio de la Zarzuela para un homenaje familiar antes del funeral programado para el lunes 19 de enero en Atenas.

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Escrito por

Rafael Gutierrez

Murciano de toda la vida, apasionado de las historias que nacen en las calles y defensor del periodismo cercano y honesto.

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