La médico que llegó primero a la tragedia: un relato conmovedor

Belén narra su experiencia como médico en el lugar del accidente ferroviario.

enero 19, 2026

Carmen Iglesias

Una llegada inesperada a la zona del accidente

Con su linterna móvil iluminando el camino, Belén y sus compañeros del centro de salud se adentraron en los trenes para atender a los heridos más críticos. La llamada que recibió a las 19:50 horas fue alarmante: «Un tren ha volcado. Hay fallecidos y muchos heridos». Era el domingo 18 de enero, y Belén, médico de guardia en Adamuz, sabía que debía actuar rápidamente.

Prepararon cajas con suministros médicos esenciales como suero, gasas y vendas antes de dirigirse al lugar del siniestro. Al llegar, se encontraron no solo con un tren accidentado que había salido de Málaga hacia Madrid, sino también con otro convoy que iba en dirección a Huelva, cuyos vagones estaban colgando peligrosamente por un barranco.

Acompañada por Rosa, enfermera, y Francisco, técnico sanitario, Belén llegó al lugar cuando aún no había nadie más presente. La oscuridad y el frío eran intensos. Con gran valentía, comenzaron a moverse entre los asientos y cables eléctricos para atender a los heridos más graves. «A los fallecidos intentábamos cubrirlos con lo que encontrábamos», relatan.

Voces de auxilio entre el horror

<pmientras se dirigían al segundo tren, Belén comenzó a ver cuerpos sin vida mientras escuchaba gritos pidiendo ayuda que pronto se apagaban. A pesar de la colaboración de bomberos y vecinos que les ayudaban en la búsqueda, había áreas inaccesibles donde no podían llegar.

A lo largo de la noche sin descanso, Belén y Rosa se trasladaron al Hogar del Jubilado local para brindar apoyo a las familias afectadas por la tragedia. A medida que avanzaba el tiempo, Belén compartió su angustia: «Es durísimo lo que hemos vivido; aunque hemos enfrentado situaciones difíciles antes, esto es algo para lo cual nadie está preparado».

Describió escenas desgarradoras con cuerpos sin vida y pasajeros gravemente heridos en medio del caos. Sin embargo, también destacó la valentía de aquellos afectados: «Los veíamos con fracturas graves diciéndonos que estaban bien y pidiéndonos seguir ayudando a otros». Recordó especialmente a una joven gravemente herida que logró sonreírle mientras era evacuada por una ventana.

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