Detalles del accidente ferroviario en Adamuz
Un análisis detallado revela fallos estructurales en la vía tras un accidente ferroviario en Adamuz.
Investigación del Accidente
En el kilómetro 318,693 de la línea 010 Madrid-Sevilla, tres agentes examinaron un daño en el carril exterior de la vía por donde transitaba el Iryo hacia Madrid, justo un día después del accidente.
Se observó un hueco de casi medio metro donde debería estar una traviesa monobloque de hormigón pretensado, capaz de soportar hasta 22,5 toneladas a 350 km/h. Esta traviesa estaba completamente destruida en el punto donde se había partido el carril.
A medida que se avanza por la vía, se notan daños en las traviesas siguientes, lo que podría ser resultado del arrastre del tren.
El sistema de sujeción también estaba fuera de lugar. Las piezas metálicas que sostienen la traviesa y el raíl aparecieron entre los restos junto con los cables del sistema de seguridad LZB, que no pudieron prevenir el impacto. Además, se señala que el balasto podría haberse movido, contribuyendo a la rotura.
Las fuentes indican que una rotura en el anclaje pudo haber causado la fractura del raíl debido a la fatiga material tras múltiples trenes circulando a alta velocidad. En el segundo trimestre de 2025, esta línea transportó 1,63 millones de viajeros, duplicando cifras previas a la pandemia. La línea fue renovada en mayo y revisada por última vez en noviembre.
Aunque las hipótesis son variadas, las imágenes analizadas sugieren que el Iryo circulaba sin una guía al momento del incidente. Este punto kilométrico es considerado como posible lugar inicial del descarrilamiento.
El Alvia 2384 partió de Madrid a las 18:05 con destino Huelva.
