La Niña Guindilla: Un Restaurante de Cocina Creativa en Murcia
La Niña Guindilla ofrece una experiencia gastronómica única con cocina creativa a precios accesibles.
Un rincón acogedor en Murcia
La Niña Guindilla es un restaurante de barrio que destaca por su cocina cuidada y un ambiente familiar. Desde 2023, Luis Aranda, su propietario y chef, ha optado por un enfoque tranquilo, permitiendo que las cuatro mesas del comedor se llenen poco a poco con clientes y amigos. Una novedad reciente es la posibilidad de hacer reservas por teléfono, algo que antes solo era posible a través de Facebook. Es importante tener en cuenta que el local no ofrece café y no acepta pagos con tarjeta, así que es recomendable llevar efectivo.
A pesar de estos pequeños inconvenientes, la experiencia en La Niña Guindilla es realmente placentera. Al entrar, te sientes como si estuvieras visitando a tu abuela en el pueblo; el ambiente está lleno de muebles antiguos y una cocina abierta donde el sabor y la presentación se combinan con influencias culturales diversas a precios muy accesibles.
Actualmente, ofrecen un menú compuesto por siete platos que comienza con un delicioso pan marroquí a la brasa acompañado de Acili Ezme, una salsa turca picante que despierta las papilas gustativas.
- Dirección: C/ Marqués de Ordoño, 9. Murcia
- Teléfono: 615 918 370
- Precio medio: Menú de 42 euros (sin bebida).
A continuación, se presenta una combinación interesante: mochi de sobrasada con queso ahumado. La sobrasada aporta un sabor excepcional al plato. Luego llega el bonito en semisalazón, inspirado en el balik Ekmek turco pero servido sin pan; una forma original y sabrosa de disfrutar este pescado.
Uno de los platos más destacados es el pollo semicurado en sal y azúcar con sake y salsa cantonesa; es tan delicioso que podrías comer varias raciones sin parar.
El pescado del día consiste en merluza acompañada de mejillones y mandarinas sobre un caldo elaborado con setas, soja, kombu, mirin y lemon grass. Las salsas son tan equilibradas que podrían complementar cualquier tipo de pescado o carne. El plato final salado es un codillo cocinado a baja temperatura servido con pera como guarnición; tierno y jugoso gracias a los condimentos frescos.
Aunque el postre fue menos impresionante—un crepe de pistacho—el resto del menú brilla por su creatividad e innovación.
En resumen, La Niña Guindilla representa un espacio donde la cocina creativa florece. Este antiguo local restaurado ofrece una experiencia gastronómica única en la región gracias al talento culinario adquirido por su chef durante sus viajes alrededor del mundo.
